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Cómo elegir una herramienta de IA sin caer en el demo del vendedor

Actualizado el 11 de agosto de 2026 · 8 min · Redacción ToolsIA

Un filtro de 30 minutos: qué problema resuelves, qué no vas a automatizar, y tres pruebas que destapan el humo.

Empieza por el trabajo, no por el modelo

La pregunta útil no es 'qué IA es la mejor'. Es 'qué entregable tiene que existir el viernes y quién lo revisa'. Un modelo de 20 € que escribe mejor suele ganar a una suite de 79 € llena de botones que nadie pulsa.

Escribe en una frase el trabajo: 'un artículo SEO de 1.800 palabras cada lunes', '12 variantes de ad a la semana', 'una secuencia de bienvenida que no dé vergüenza'. Si no puedes escribirlo, no estás listo para comprar software.

Las tres pruebas de 10 minutos

Una: pega tu guía de estilo o tres URLs y pide el mismo output. Si el resultado ignora el tono, el producto no tiene voz de marca, tenga el nombre que tenga.

Dos: pide cifras. Precios, fechas, claims. Lo que invente, lo vas a pagar en reputación. Las herramientas con fuentes (Perplexity) o con un humano al final del flujo salen mejor paradas.

Tres: mide el tiempo hasta un entregable publicable, no hasta el primer draft. Un Writesonic de 4 minutos más 30 de edición puede ganar a un Claude de 12 minutos más 10 de edición… o al revés. Cronómetro, no feeling.

El stack mínimo, no el stack Instagram

Una IA de escritura (Claude o ChatGPT), una de distribución (email o CMS) y, si el canal lo pide, una de creatividades (Canva). Todo lo demás se justifica con un cuello de botella real, no con un hilo de Twitter.

Si una herramienta no sobrevive a 14 días de uso real —no de tutoría—, se cancela. El sesgo de 'ya pagué el año' es cómo se acumulan 400 €/mes de SaaS que nadie abre.

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